Se puso en mi contra la lógica, la razón. Se pusieron en mi contra los argumentos, la motivación y el destino.
La fe y la esperanza me dieron de lado y de repente una figura vestida de negro me atacó.
Pero ahora ni el alcohol, ni el azúcar, ni la canela ni siquiera el sol sirven.
Y aquí sigo yo, una vez más.
¿Qué hice en otra vida para que esta me trate así?
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