domingo, 29 de diciembre de 2013

Donde habita el olvido

«Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido»

Joaquín Sabina

«Lo encontraremos… sí…»

Lo encontraremos... sí...
nuestro beso.
Será
en un lecho de nubes,
o de ocasos?
Será
este minuto próximo,
o mañana,
o el siglo por venir?
Vivos, o no?
Lo sabes?
Con tu cuerpo y el mío,
con mi nombre y el tuyo?
O será,
con otros labios,
después,
esto que está queriendo ser
aquí y ahora?
Eso, no lo sabemos.
Sabemos que será.
Que en algo, y en alguien,
se tiene que cumplir
este amor que inventamos
sin tierras ni fechas.
Y quizás, detrás de los años,
un beso bajo cielos
que jamás hemos visto,
será, sin que lo sepan
esos que creen dárselo,
será ese beso suave
que te veo
palpitando en los labios.
Hoy
nuestro beso,
está solo en la fe...

                  Pedro Salinas
                  La voz a ti debida

sábado, 20 de julio de 2013

La alegoría de la parada de autobús

Serían las siete de la tarde de una tarde cualquiera de verano. Estaba esperando el autobús cuando llegó una chica. Miró los horarios y se sentó, y después de eso nos pusimos a esperar sentados.

Cuando llegó el mío me monté y me senté al lado de la ventana donde daba el sol, y curiosamente también a la parada de autobús.
Entonces ella me miró, y yo la miré.
Cuando me quise dar cuenta uno de los dos bajó la mirada, o el autobús se movió hacia adelante, lo que ocurriera primero.

Y sonreí.

Me di cuenta que había sido una mirada sin miedo, una mirada sencilla, cualquiera entre dos personas cualquiera. Una mirada mágica sin edulcorar que dos personas compartieron, sin más, y pensé que ojalá tuviera muchas más miradas de esas. Una mirada humana, sin trascendencia, sin más principio ni fin que un vistazo casual.

Pero luego pensé en la situación: un chico subido a un autobús y una chica sentada en la parada. Una persona estática y otra dinámica, como en el ejercicio cualquiera de física, o la trágica historia de amor imposible de un libro cualquiera.

Sería cualquiera, pero entre ella y yo había algo: un cristal, un cristal y la imposibilidad de volver a vernos.
Quizá por eso la mirada fuera tan pura, tan sencilla, tan cualquiera, sin tonos sepia de fotos antiguas, una mirada que pasó desapercibida entre los demás.

Entonces me di cuenta de que si esa mirada hubiera sido fuera de un autobús quizá no hubiera sido así, como si el cristal y la imposibilidad de dar marcha atrás fueran determinantes.
Y lo sería.

Por eso me di cuenta de que qué bello sería vivir con la posibilidad de volver a otra persona y sin haber ningún cristal de por medio. Sin sentir miedo, viviendo la alegría y la pureza que sólo una mirada entre dos personas comprende.

jueves, 18 de julio de 2013

Muere lentamente…

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.
                                           Martha Medeiros

sábado, 13 de julio de 2013

Sobre la revolución y cambiar el mundo

Cuando un joven habla de revolución, parece que está hablando de una idea inmadura, de algo pasajero, como si fuera algo que no dijese intencionadamente, sino que lo dijese porque es lo típico de la edad. Y por otra parte, si un anciano habla de revolución parecerá otro loco más, y cuidado, que si dice que le hagamos caso nos parece que está todavía más insano.

Parece que cuando uno se hace mayor, pierde la esperanza por cambiar el mundo, como si se rindiera ante la vida, o peor aún, como si perdiera ese afán revolucionario que tenía de joven por una maldición de la vida.

Pero un momento, los jóvenes tenemos energía. Somos los nuevos, los que tenemos fuerza y espíritu crítico para impulsar el mundo hacia adelante. Aún la vida no se ha encargado de ahogar nuestros sueños, todavía no nos vemos en la obligación de callarnos porque no nos queda más remedio.

Espero que a estas alturas de la entrada no haya nadie que piense "vaya, otro niñato iluso", aunque qué coño, motivos le estoy dando.

Vivimos tiempos oscuros, ahora estamos empezando a reventar la burbuja del país de la gominola en el que vivíamos antes. Muchos dirán que eran tiempos mejores, a lo que vendrá Platón desde dondequiera que esté y dirá que salgamos de la caverna.

Pues bien, estando como están las cosas he llegado a la conclusión de que hay que cambiar el mundo. ¡Cambiar el mundo, vaya novedad!

Pero, ¿cambiar el mundo cómo?, y yo, después de mucho pensarlo creo que tengo una posible respuesta, pero prefiero que sea otra persona muy conocida quien la diga:

"Se el cambio que quieras ver en el mundo" - Gandhi
Creo que no hay otra posible salida. La empatía es la clave, que por cierto, gracias a Fernando Savater por la idea.

¿Quién no vivido una situación en la que ha puesto a parir a otra persona? Por ejemplo, cuando vamos por la calle y vemos a alguien tirar un papel, o cuando vemos a dos personas discutiendo, o sencillamente cuando vemos en los demás algo que no nos gusta. Pero luego, si lo pensamos dos veces, seguro que nos damos cuenta de que nosotros también hemos hecho algo del estilo, algo que si la otra persona hubiera visto en nosotros nos pudiera haber reprochado.

Ponerse en el lugar del otro y no hacer lo que a uno mismo no le gustaría que le hicieran. Pero esto es sólo la punta del iceberg, queda mucho que decir.

Bien, ahora que ya he argumentado que tengo un mínimo de fundamento sobre mis intenciones revolucionarias, me toca hacer una declaración de intenciones.

A día de hoy, me siento portador de la fuerza de mi juventud, un don que no creo que dure mucho. Y por eso, quiero (y debo) cambiar el mundo. O mejor dicho: quiero aportar mi granito de arena para mejorar el mundo en el que vivo, quiero mejorar el mundo por encima de mis posibilidades. ;)

Un mundo mejor tiene que ser posible, y aunque no exista, me veo obligado a luchar por él. El tiempo dirá si la lucha ha merecido la pena, a día de hoy, ya lo ha hecho, con grandes hazañas en la historia de grandes personas.

Sería absurdo pensar que una única persona sea capaz de revolucionar el mundo, y por eso, no quiero pretender ser un predicador o un evangelista que pretenda traer del futuro o de un universo paralelo la solución a nuestro mundo.

Mi compromiso es sencillo: mejorar el mundo, sea como sea. Y señores, no se piensen que va a ser fácil  quitarme esa idea.

Mi nombre es Chechu y por fin he encontrado mi razón de ser.

Un cambio de rumbo



Desde los principios de este blog me he dedicado a escribir "poéticamente", he intentado expresar mis sentimientos y liberarme de ellos, en parte, intentando escribir de una forma un poco encriptada para echarme a mí mismo una mano en los tiempos difíciles.
Pero desde hace tiempo he estado pensando que quizá era hora de torcer un poco el rumbo. Cambiar el fin del blog.
A mí me encanta escribir, y no en especial poéticamente, sino críticamente. De hecho, si no fuera porque no me gusta pa ganarme el pan y porque quizá no ganaría un duro estaría encantado de ser periodista.

Hoy, después de indignarme viendo esto he pensado que quizá fuera hora de añadir esto a mi blog personal. Hacer algo que me gusta, y ojalá, mi mayor meta en este blog sería de una forma o de otra poner mi granito de arena en mejorar el mundo.
Así que nada, bienvenidos a una nueva era en el blog.

jueves, 11 de julio de 2013

Si mis manos pudieran deshojar

Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de música.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces
alguna vez? ¿Qué culpa
tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma,
¿qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
deshojar a la luna!!

Federico García Lorca

Han vuelto…

Las frías noches en vela,
los miedos que van y vienen.

Las oscuras golondrinas ya ni siquiera se pasan por aquí.

Me temo que vuelvo a escribir.

lunes, 22 de abril de 2013

That's what's going on, nothing's fine, I'm torn


I thought I saw a man brought to life
He was warm, he came around like he was dignified
He showed me what it was to cry
Well you couldn't be that man I adored
You don't seem to know, don't seem to care what your heart is for
But I don't know him anymore
There's nothing where he used to lie
My conversation has run dry
That's what's going on, nothing's fine I'm torn

I'm all out of faith, this is how I feel
I'm cold and I am shamed lying naked on the floor
Illusion never changed into something real
I'm wide awake and I can see the perfect sky is torn
You're a little late, I'm already torn

So I guess the fortune teller's right
Should have seen just what was there and not some holy light
To crawl beneath my veins and now
I don't care, I have no luck, I don't miss it all that much
There's just so many things that I can't touch, I'm torn

I'm all out of faith, this is how I feel
I'm cold and I am shamed lying naked on the floor
Illusion never changed into something real
I'm wide awake and I can see the perfect sky is torn
You're a little late, Im already torn. torn.

There's nothing where he used to lie
My inspiration has run dry
That's what's going on, nothings right, I'm torn

I'm all out of faith, this is how I feel
I'm cold and I am shamed lying naked on the floor
Illusion never changed into something real
I'm wide awake and I can see the perfect sky is torn
I'm all out of faith, this is how I feel
I'm cold and I'm ashamed bound and broken on the floor
You're a little late, Im already torn

miércoles, 17 de abril de 2013

Hoy convivo con tres verdades:

La primera, que vives en la caverna,
la segunda, que no quieres salir,
y la tercera, que yo estoy en el pasillo de la salida.
Y por lo visto, no quieres venir, pero yo no aguanto más.


viernes, 12 de abril de 2013

Miércoles, 27 de octubre de 2010

Actividad: describe a tu mujer ideal.

Es bien cierto que en cuanto a gustos no hay nada escrito, esto nos ocurre a todos, pero cada uno tiene sus propias preferencias. En cuanto a mi, el físico me resulta indiferente, pero cuando conoces bien a alguien, y te gusta su forma de ser, acaba atrayéndote físicamente.

Para describir a mi mujer ideal, me gustaría que fuera alta, pelo castaño y ligeramente ondulado. Además me gustaría que fuera delgada, aunque estoy en contra de la creencia de que a más delgada se es más guapa. Para describir un rostro perfecto, lo haría empezando por unos bellos ojos color miel y unos labios rojos, además las orejas no serían muy grandes, y su pelo sería sedoso castaño, un poco ondulado y un flequillo hacia al lado.

Psicológicamente me gustaría una persona que me hiciera pensar y que fuera activa mentalmente. Además, tendría una fuerte ideología propia y que no se dejara influir por los demás. Ella sería amable, pero no aceptaría los excesos de confianza. Sería muy alegre y jamás derramaría una lágrima en vano.

Para concluir la descripción, todo esto puede variar, porque nadie es perfecto y menos quien escribe. Pero dicen que no es tan malo soñar despierto, y tal vez, entre seis mil millones de personas, hay alguien que se acerque.

martes, 2 de abril de 2013

Hoy se perdió el equilibrio, y la balanza cayó de tu lado, mi amor…

Dice Revólver en una canción «Y es que no hay droga más dura que el amor sin medida» y siempre me pareció una frase simpática.
Pero hace quince minutos la entendí.
El amor es una droga.
Cuando uno empieza a enamorarse cree que se le promete la felicidad eterna, que los problemas dejan de tener ese grado de dolor y que todo será más fácil.
Pero el amor convive con las personas, esa es su gracia, y las personas tendemos a hacerlo todo complicado; a liar la madeja, a enrollar lo inenrollable, y hay veces que se puede y veces que no se puede.
En el amor entra uno medio engañado, como en la droga, y sabe cómo entra, pero no sabe cómo sale.
Uno se esclaviza de sí mismo, de los demás y acaba dependiendo de la droga– o del amor.
Cuando uno vive sin amor duele, y cuando uno vive enamorado muere.
Por eso… el amor es una droga. Una droga que no cuesta dinero, pero que daña y que hace feliz como ninguna otra cosa.

lunes, 1 de abril de 2013

¿Qué te pasa, chiquillo, qué te pasa?

Un día fui a hablar con una persona muy especial, y el caso es que iba a pedirle consejo, pero le dio por preguntarme "¿qué te pasa?" y yo me eché a llorar.
Entonces yo me pregunté "¿qué me pasa?" y lloré todavía más.
Algo me pasa, pero yo qué sé qué me pasa.

Es algo superior a mí mismo, algo que me retuerce. Yo no soy así, pero por algún motivo extraño vivo así.
Le pido al destino que me regale algo positivo y sólo me regala una visión cada vez más oscura.
Intento ver las cosas positivamente, y hubo una época en la que incluso las veía, pero de repente dejé de verlas.
"Sí, hombre, ¿cómo no las vas a ver…?" –pues no viéndolas.
Si yo creyese que todo es tan fácil me entendería, pero no lo veo. No pido consejo para actuar, yo ya sé qué se supone que debo hacer.

Lo que sé es que por más que me esfuerzo no me llueven más que putadas, y visto lo visto, el destino me guarda un buen calvario.

Si la balanza se acabará equilibrando y todo este dolor es necesario, perfecto, estoy listo para lo que me echen. Pero me duele pensar que quizá esos días tan felices nunca lleguen, porque a más me esfuerzo, no huelo ni una pizca de esa felicidad prometida.

¿Se me olvidó mencionar que el tiempo pasa y que nunca puede devolverse?

¿Qué te pasa, chiquillo, qué te pasa?

Nah, no seas tonto, si todo es fácil

"No, hombre, lo que pasa es que tú te comes mucho la cabeza"
"Si yo fuera tú me olvidaría de todo"
"Ser feliz no puede ser tan complicado"
"Es que no puedes seguir así…"
"Venga ya, anímate"
"¿Qué te pasa? Bueno, seguro que no es nada"
"Qué va, si ser feliz es muy fácil"
"Si yo fuera ella… […]"
"No te preocupes, que ya vendrán tiempos mejores"


Ven aquí y me lo cuentas.

El dolor…

El dolor es algo que nos acompaña a lo largo de la vida.
Son como punzadas que te dicen que algo no va bien, como si te comieras un vaso de tornillos y te estuvieran pinchando.
¿El dolor es necesario?
Puede.
¿El dolor es evitable?
Puede.
¿Yo puedo evitarlo?
No, eso no.
El dolor vive dentro de mí, y hay veces que duele, otras veces sólo me hace compañía.
El dolor es mi excusa para soñar, mi anhelo de felicidad, mi conciencia que me recuerda que debo actuar, un amigo que hasta en los peores momentos te recuerda que está ahí, un post-it que me recuerda echarte de menos, un motivo más para mirar hacia arriba.
El dolor…
¿Por qué tanto dolor?
Porque si no hubiera dolor, nunca sabríamos aprovechar la felicidad.
¿Soy feliz?
No, y eso duele.
Pero ese dolor me recuerda que hubo una vez que no dolía tanto, una vez que fui feliz, y si lo he sido, tengo la posibilidad de volver a serlo.
El dolor…
…el dolor es mi puerta a la felicidad, irónicamente.

sábado, 30 de marzo de 2013

"Tacha y empieza de cero, Cantoral"

A mi profesor de matemáticas, porque de no ser por él, seguiría hoy obcecado en el mismo problema,

Cuentan que hace tiempo acudió al taller de un maestro carpintero un joven que quería seguir sus pasos. Este era torpe e inexperto pero al maestro esto no le molestó, todo lo contrario, se sintió feliz de poder contar con la ilusión que sólo un aprendiz puede tener.
El aprendiz trabajaba día a día intentando hacer sus obras cada día mejor, aunque para él lo más importante era la opinión de su maestro, que no solía ser muy positiva.
En una ocasión el aprendiz estaba intentando acabar una mesa que necesitaba para su propia casa,  pero justo cuando estaba a punto de acabarla se dio cuenta de que se le había rajado por debajo, y como no sabía cómo solucionarlo acudió al experto:
-Disculpe, maestro.
-¿Sí?
-Verá, he estado intentando acabar un mueble, pero se me ha roto, no sé cómo. Quizá lo haya hecho mal o quizá haya hecho algo que no debiera.
El maestro decidió ojear el trabajo de su discípulo, pero sólo dijo:
-Bah, esto no te va a llevar a ningún sitio, tírala y empieza de nuevo.
El aprendiz se sintió muy dolido porque había puesto mucho empeño en su mesa y no quería tirarla como si su esfuerzo hubiera sido en vano, pero sabiendo que estaba allí gracias a su maestro, tiró la mesa y comenzó otra.
Justo a punto de acabar la segunda, volvió a rajarse.
-¿¡Pero qué hago mal!?, no es posible que me pase lo mismo dos veces
-Tírala.
Y así la escena volvió a repetirse, y para colmo, incluso al tercer intento, la mesa también se rompió.
El aprendiz se sintió derrotado, ¿cómo es posible que le ocurriera tres veces lo mismo, incluso creyendo que lo estaba haciendo bien?. Desesperó y en un acto derrotista, decidió hablar con su superior:
-Maestro, disculpe, pero creo que no sirvo para esto. Llevo tres intentos y no puedo hacer nada más, no se me ocurre nada, creo que sencillamente nunca sabré construir nada.
-¿Así abandonas, tan fácil?
-He seguido su consejo tres veces y no me ha servido de nada, ni siquiera sé por qué fallo, y usted tampoco me lo ha dicho.
-Claro, esperaba que tú mismo te dieras cuenta.
-Pero supuse que usted me ayudaría.
-¿No te parece suficiente ayuda aconsejarte empezar de nuevo? Hay personas que cuando tienen un problema se estancan en él, pensando que no hay vida más allá de ese problema. Que el problema no tiene solución aparente ni real y pasan de tratar de solucionar el problema a tratar de convivir con una falsa ilusión que los desespera, que no les permite seguir adelante porque el mismo problema les ciega incluso la visión del futuro.
-Comprendo. Pero puedo empezar de nuevo, sí, pero el problema seguirá ocurriendo.
-Empezar de cero no implica olvidar todo lo aprendido, esperaba que te dieras cuenta.
-Bueno…
-No desesperes, hoy es una mesa pero mañana puede ser tu felicidad misma. Nunca te obceques en un problema, quizá la solución que le plantees no es la apropiada así que conserva la cabeza fría y esfuérzate por solucionar el problema, que aunque pueda ser incluso más duro que resignarse frente al problema,  te permitirá no volver a tener ese mismo problema.
-Comprendo, maestro, muchísimas gracias.
-Oye, por si te interesa, aprietas demasiado los tornillos…

Y así, pasaron los años y el maestro murió. El aprendiz pasó a ser maestro y siempre les decía lo mismo a sus discípulos cuando estos no encontraban solución a sus problemas:
«Conservad la cabeza fría y cuando tengáis un problema, no os obcequéis y empezad de nuevo.»
El entonces aprendiz se convirtió en un famosísimo maestro artesano, especializado –irónicamente– en la fabricación de mesas, creando unas mesas conocidas mundialmente por su belleza y calidad en el mundo entero.

¿Qué hubiera sido del nuevo maestro si no hubiera empezado de nuevo su mesa rota?

martes, 26 de marzo de 2013

Realimentación






No pasaré a la acción, por ahora no,
pisaré el asfalto con la espalda,
volveré a pensar en todo lo que nunca me gustó,
me perderé en mis pesadillas arreglando el mundo.

Y no pasaré a la acción, no hará falta, no,
pensaré en la próxima jugada
y aunque no sirva de nada jugaré mis cartas yo,
aunque no resulte, aunque sea inútil.

Ya no necesito Dios y me falta amor,
puta vida esta que me tocó.
(Ahora necesito un cambio.)
Y ahora necesito un cambio.

Te juro que no puedo más,
pero me da igual, sólo me dura un segundo.
Luego vuelves a atacar y me pides paz,
yo me creo el rey del mundo,
el rey del mundo.

Vete, ya no puedo más, déjame ya en paz
o quiéreme tanto como para sellar,
necesito gas, reina de mis miedos
dime la verdad, dime que yo ahora...
ya no necesito un cambio,
ya no necesito un cambio.

Te juro que no puedo más,
pero me da igual, sólo me dura un segundo.
Luego vuelves a atacar y me pides paz,
yo me creo el rey del mundo,
el rey del mundo.

Y por la ley inevitable de la vida
de que todo lo que sube vuelve a bajar,
sólo cae el asfalto...
sólo cae el asfalto...
sólo cae el asfalto...

No pasaré a la acción, por ahora no
pasaré a la acción, por ahora no
pasaré a la acción, por ahora no
pasaré a la acción, por ahora no
pasaré a la acción, por ahora no
pasaré a la acción, por ahora no
pasaré a la acción, por ahora no
pasaré a la acción, por ahora no.

Se pone en mi contra…

Se puso en mi contra la lógica, la razón. Se pusieron en mi contra los argumentos, la motivación y el destino.
La fe y la esperanza me dieron de lado y de repente una figura vestida de negro me atacó.
Pero ahora ni el alcohol, ni el azúcar, ni la canela ni siquiera el sol sirven.
Y aquí sigo yo, una vez más.
¿Qué hice en otra vida para que esta me trate así?